Lecciones de una Clase de Danza

3 de Agosto de 2017

Era una noche de verano sofocante, y la humedad en el aire era tan densa que casi se podía cortar con un cuchillo. Jóvenes con leotardos y mallas llenaban el segundo piso del estudio de baile, ansiosas por que comience la clase. Asumiendo su posición delante de las estudiantes, el maestro nos guío a través de los ejercicios y movimientos de calentamiento. Pronto todas estaban sintiéndose entusiasmadas, aunque goteando por la transpiración.

Siempre me gustó estudiar danza, y tomé clases desde mi niñez. Dos de mis amigas y yo nos habíamos registrado para una clase avanzada de danza por las noches en una universidad local, y estábamos disfrutando los desafíos físicos y la creatividad que nos daba el maestro.

“Observen los movimientos que hago a lo largo de la pista de baile, luego fórmense en fila, y repitan el patrón individualmente,” dijo. Esta era siempre una parte desafiante de todas las clases, porque requería la habilidad de concentrarse y sintonizarse interiormente con las diferentes secuencias que él demostraba sólo una vez.

Esa noche, luego de que el maestro se movió a través de la pista en un patrón particularmente complicado, mientras nos formábamos para repetir sus pasos, me di cuenta de que no había prestado la suficiente atención. No tenía idea de cómo repetir los movimientos. Me movía continuamente hacia el final de la fila para evitar el momento vergonzoso de quedar bloqueada frente a todos, hasta que fui la única que quedaba. Todo lo que pude hacer fue decir con impotencia, “Lo siento, pero no comprendí el patrón.”

El maestro sonrió, me tomó de la mano, y lentamente me guió a través de los pasos, giros y saltos. Dijo “Ahora hazlo lentamente, sola.” Pude hacerlo, aunque vacilando. “Bien, ahora siente los movimientos interiormente, y hazlo en forma fluida.”

¡Pude hacerlo! Qué alegría era sentir la libertad de moverme en un patrón que me había eludido completamente hacía unos momentos, y hacerlo mío.

Recientemente estábamos compartiendo con algunos amigos acerca de cómo un verdadero gurú demuestra la consciencia de Dios a través de sus acciones, y nos guía interiormente para encontrar ese estado nosotros mismos. La experiencia en esa lejana clase de baile vino a mi mente, con estos puntos con los cuales quedarse:

1) Estar atento a la guía y enseñanza del gurú.                                                                

2) Sentir el flujo de su consciencia, no solo sus palabras aisladas, para conformar tus acciones y pensamientos

3) El gurú quiere que tengas éxito. Si te encuentras con un bloqueo kármico que no sabes cómo pasar, no te sientas avergonzado de pedir ayuda.

4) Sigue su guía y, lo que es más importante, su guía interior para pasar las pruebas que te lleguen.

5) Persevera hasta que te sientas seguro de que te has sintonizado con la consciencia del gurú.

 6) Usa esta consciencia para desarrollar la fuerza y confianza para la travesía espiritual que tienes por delante.

 

Los verdaderos discípulos siempre tienen al Maestro en sus corazones.

 

Swami Kriyananda dijo una vez estas palabras acerca de la sintonía con el gurú: “Los verdaderos discípulos puede ser que se vayan exteriormente por un tiempo, pero nunca se van realmente. Siempre tienen al Maestro en sus corazones, porque esta conexión está puesta allí por Dios. Este amoroso contacto del alma es la esencia de lo que el Maestro vino a traer a nuestras vidas. Puedes obtener enseñanzas espirituales de los libros, pero lo que traen realmente los grandes maestros es su consciencia y su gracia. Lo que debemos tratar de hacer como discípulos es sintonizarnos con la consciencia del Maestro, con su presencia y guía amorosas en cada acto de nuestras vidas.”

Con gratitud hacia la luz que nos guía a todos,

Nayaswami Devi 

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