Convertirse en Ángel de la Guarda

7 de Septiembre de 2017

Swami Kriyananda se sentía muy atraído a los lugares en los cuáles ha aparecido María, la madre de Jesús. Uno de estos lugares, Medjugorje, es un punto de peregrinación para millones. Cuando Swami lo visitó, ya era anciano y no podía caminar para subir el largo camino empinado para llegar al lugar sagrado donde María había aparecido ante unos niños. Él fue llevado hasta allí en su silla por un grupo de seis alegres jóvenes, a quienes bendijo como agradecimiento. Fue un momento profundo y sagrado en su vida. Este es un ejemplo conmovedor del amor de la Madre Divina en acción, pero hay una historia de fondo todavía más hermosa.

 

 

 

 

 

 

Como ven, estos jóvenes eran parte de un grupo llamado Comunità Cenacolo (Comunidad de la Última Cena), que tiene pequeños grupos alrededor del mundo dedicados a ayudar a los jóvenes con problemas tales como la adicción a las drogas o en algún aprieto menor con la ley. Cuando una persona ingresa a una de las comunidades, a él o ella se lo pone en pareja con un “Ángel de la Guarda,” un voluntario que se compromete a ayudar a esa persona durante todo un año. Si los jóvenes no están capacitados para hacer sus tareas de cocina o de limpieza, entonces el Ángel de la Guarda las hace por ellos, haciendo dos tareas al mismo tiempo. Si la persona no puede dormir, el Ángel se queda despierto y habla con ella, a veces toda la noche.

Este ejemplo vivo de amor incondicional comienza a permear sus corazones, y lentamente los cambia, y también a sus vidas. Una de las claves en la transformación es el compromiso del Ángel de la Guarda por todo un año, que brinda el tiempo necesario para el crecimiento y la sanación. A medida que sus vidas se recuperan, y que se vuelven más fuertes y con más claridad, muchos de estos jóvenes quieren corresponder, y continúan convirtiéndose ellos en Ángeles de la Guarda.

¿Cuán a menudos estamos en una posición donde podríamos ayudar a alguien que lo necesita? Tal vez alguien llega a nosotros para pedirnos un consejo, o tiene una enfermedad, o conocemos a un compañero de trabajo que necesita un amigo. La próxima vez que alguien te busque, trata de ser consciente de que la Madre Divina te está dando la oportunidad de convertirte en un Ángel de la Guarda. Ábrele tu corazón a Ella, y haz el compromiso de ayudar a esa persona necesitada durante un año. Pero mantenlo en secreto entre tú y la Madre Divina para que tu amor y amistad permanezcan puros.

Las personas necesitadas a menudo no pueden expresar bien sus necesidades ni pedir ayuda, es por eso que como Ángel de la Guarda necesitas estar activo. Acércate a ellos regularmente con un llamado telefónico o yendo a caminar. Encuentra formas de pasar tiempo juntos, ayudando con alguna pequeña tarea. Todavía mejor, pídeles que te ayuden, o encuentra una manera de hacer algún servicio desinteresado juntos.

 

Uno de los grandes secretos de Swami Kriyananda es que nos hizo pensar que nosotros estábamos ayudándolo a él cuando, en realidad, él estaba ayudándonos y bendiciéndonos a nosotros. De hecho, no me sorprendería si esos jóvenes muchachos que cargaron su silla ese día pensaron equivocadamente que ellos eran los que lo estaban ayudando a él.

 

Los Ángeles trabajan con amor y gozo, por lo tanto permite que el tiempo que estén juntos sea divertido. Cuando nos conectamos de corazón a corazón, y de alma a alma, ambos recibimos ayuda y somos sanados. No nos sorprende que, al finalizar el año, la mayoría de los Ángeles de la Guarda relatan que recibieron mucho más de lo que dieron. Por eso Jesús dijo, “Es más dichoso dar que recibir.”

La Madre Divina te buscará en algún momento hoy o muy pronto. Cuando te pida que ayudes a alguien que lo necesita, ¿por qué no elegir convertirte en una Ángel de la Guarda por un año?

Con amor,

Nayaswami Jyotish

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