Capítulo 49

Capítulo Cuarenta y nueve[1]

Los Años 1940-1951

“Hemos aprendido realmente el valor de la meditación y sabemos que nada puede perturbar nuestra paz interior. Durante las reuniones de las últimas semanas hemos oído las alarmas antiaéreas y la explosión de bombas de acción retardada, pero nuestros estudiantes permanecieron juntos y disfrutaron plenamente del bello servicio”.

Este valeroso mensaje, escrito por el líder del Centro de SRF en Londres, fue una de las muchas cartas que me enviaron desde Inglaterra y Europa devastadas por la guerra antes de la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial. El conocido editor de The Wisdom of the East Series en Londres,  el Dr. L. Cranmer Byng, me escribió en 1942 lo siguiente:

“Cuando leí East-West comprendí qué alejados parecíamos estar, como si viviéramos en dos mundos distintos. Desde Los Ángeles me llegaba belleza, orden, calma y paz como una embarcación que entrara cargada con las bendiciones y el consuelo del Santo Grial en el puerto de una ciudad asediada. Veo como en un sueño su arboleda de palmeras y el templo de Encinitas con sus vistas al océano y la montaña, y por encima de todo, su fraternidad de hombres y mujeres con disposición espiritual, una comunidad entendida como unidad, absorta en el trabajo creativo y que repone sus fuerzas en la contemplación… Saludos a toda la Hermandad de un soldado raso que escribe desde la torre de vigía esperando el amanecer”.

Los años de guerra trajeron el despertar espiritual a una masa de personas que hasta entonces jamás habían pensado en estudiar las sagradas escrituras. ¡Una dulce destilación de las amargas hierbas de la guerra! Me llegaban cartas de todo el mundo, pidiendo consejo espiritual y consuelo.

La década de 1937-1947 fue un periodo en que casi cada quincena mi tiempo se dividía en una semana pasada en Encinitas y una semana pasada en Los Ángeles. Servicios dominicales, clases, conferencias en iglesias, asociaciones e institutos, entrevistas con estudiantes de cerca y de lejos, una correspondencia cada vez más abultada, artículos para la revista de SRF, la dirección de las actividades de las escuelas y centros del Yogoda Sat-Sanga (YSS) de distintas partes de la India, y de las grandes y pequeñas iglesias y centros de Self-Realization Fellowship (SRF) en muchos estados de Estados Unidos y en Canadá, Méjico, Inglaterra, Europa, África, Filipinas, Hawai y Cuba.[2] Parte de mi tiempo se utilizó también en preparar las enseñanzas de Kriya Yoga, y otras enseñanzas de SRF, en forma de series de estudio semanal para los buscadores de yoga de todo el mundo, cuyo celo no reconoce la limitación del espacio.

En 1939 hice una visita al centro de SRF en Boston. Estuve acompañado por Swami Premananda, fundador de la Iglesia de SRF en Washington, D.C. Él mantenía en alto la luz de los ideales de Lahiri Mahsaya en la capital de la nación. El líder del centro de Boston, Dr. M. W. Lewis, nos alojó a mi acompañante y a mí en una suite artísticamente decorada.

“Señor”, me dijo el Dr. Lewis sonriendo, “durante sus primeros años en Estados Unidos vivió usted en esta ciudad en una habitación de una cama, sin baño. ¡Deseaba que supiera usted que Boston tiene algunos aposentos de lujo!”.

Para satisfacer la necesidad creciente en el Sur de California, en 1942 se construyó y consagró una Iglesia de todas las religiones de SRF en Hollywood. Una benevolencia universal fluye desde pequeñas hornacinas con las estatuas de Lahiri Mahasaya, Sri Yukteswar, Krishna, Buda, Confucio, Moisés, San Francisco y una bella reproducción en nácar de Cristo en la Última Cena.

En 1943 se fundó una Iglesia de todas las religiones de SRF en San Diego; en 1947 otra en Long Beach, California. Templo tranquilo, situado en una cumbre, la iglesia de San Diego se levanta en un empinado valle de eucaliptos, con vistas a las centelleantes aguas de la Bahía de San Diego. La iglesia de Long Beach, situada cerca del imponente City Auditorium, está pintorescamente diseñada en el estilo medieval de los reyes normandos.

En 1949 se donó a Self-Realization Fellowship una de las fincas más bellas del mundo, un país de las maravillas floral en California. El terreno, de 5 hectáreas, es un anfiteatro natural, rodeado por las verdes colinas del sector Pacific Palisades de Los Ángeles. La parte Oeste de la propiedad mira al Océano Pacífico.

El elemento central de la finca es un lago de 8000 m2, una joya azul en una diadema montañosa. Sus límpidas aguas han dado a la finca el nombre de SRF Lake Shrine. Alimentado por manantiales profundos, fríos y calientes, sus aguas contienen muchas variedades de peces grandes y pequeños. Al sonido de una campana, multitud de peces suben de un pintoresco modo a recibir migas de pan. Amarrados a su orilla oriental hay un junco chino y una moderna casa flotante de dos pisos.

Palmas de Guadalupe y papiros chinos adornan las orillas del lago y otras partes del terreno, así como mangos, papayos, guayabos, chirimoyos, higueras, pepinos, plataneros y pomarrosas. Gran parte del diseño de los jardines, la decoración con piedra y la plantación de árboles, arbustos y flores, ha sido amorosamente realizado por los discípulos internos de SRF.

Las personas que llegan en peregrinación a SRF Like Shrine, caminan por pequeños puentes, pasajes abovedados con árboles tropicales y senderos bordeados de exquisitas flores exóticas. Muchos visitantes comentan: “Me siento transportado a otro país, combinación de encantadores paisajes de Oriente y Occidente”. En la nemorosa paz es difícil darse cuenta de que el lago circundado por el mar y las montañas se encuentra dentro del perímetro urbano de una populosa metrópolis moderna.

Un Templo de SRF al aire libre para los servicios dominicales de la mañana, está constituido simplemente por columnas blancas coronadas de grandes lotos dorados. Viendo el pasadizo abovedado sobre columnas reflejado en el tranquilo lago, apenas puede distinguirse el real del irreal.

Cerca hay estatuas de mármol, traídas de China, del Señor Buda y de Kwan Yin, la personificación china de la Madre Divina. Una gran estatua de Cristo, con su sereno rostro y sus ropas doradas brillantemente iluminados por la noche, se levanta en una colina sobre una cascada.

En el terreno hay una estructura de ladrillo de tres pisos, réplica de un molino de viento holandés. Su patio ajardinado acoge una Cafetería de SRF. Una aromada zona de plantas de jengibre, bambúes y cactus, conduce a un asiento de meditación, una formación natural de coral procedente del Salton Sea, sombreado por un zumaque.

Una pacífica capilla contiene diversos regalos de los estudiantes de SRF, incluyendo un tapiz de seda china, una cruz de nácar y una Sagrada Biblia impresa en Alemania en 1549. El altar finamente esculpido, que data de hace 600 años, es una reliquia procedente de la capilla de una reina española. En la orilla Noroeste del lago un edificio residencial se erige sobre un bello jardín situado a un nivel inferior. Una noria cercana chapotea una pausada música.

Uno de los cuatro actos especiales[3] para celebrar el treinta aniversario de SRF en Estados Unidos, fue la consagración pública, el 20 de Agosto de 1950, del SRF Lake Shrine. El orador principal de la sesión de apertura fue el honorable Goodwin J. Knight, delegado del Gobernador de California. En el acto de consagración di la bienvenida a muchos huéspedes de honor procedentes del extranjero, incluyendo al honorable Oscar Gavrilovich, cónsul general de Yugoslavia en Nueva York, y a representantes de Canadá, Méjico, Hawai, Inglaterra, Francia, Alemania, Corea, China, la India y grupos de Naciones Unidas.

Las ceremonias se abrieron con el canto “La bandera estrellada”, entonado por la audiencia de 1500 personas, seguido por la interpretación de “¡Oh Dios Hermoso!”, cantado por 130 hombres y mujeres renunciantes de la Orden de Self-Realization vestidos de naranja. A continuación la audiencia asistió a una notable demostración de asanas (posturas) científicas de yoga para la salud física y mental, a cargo de chicos de SRF.

Un hecho sagrado de aquel día fue la dedicación de un Monumento de la Paz Mundial a Mahatma Gandhi. Parte de sus cenizas, enviadas desde la India, fueron colocadas con reverencia en el interior de un sarcófago de 1000 años de antigüedad y depositadas a orillas del lago. Un gran retrato al óleo de Mahatma, pintado por mi hermano más joven, Sananda Lal Ghosh, fue enviado a Estados Unidos para servir de homenaje en esta conmemoración.

El Santuario del Lago de SRF está abierto al público. Durante los ocho meses que han pasado desde que se consagró, lo han visitado diez mil personas. Muchos visitantes reciben, además de los regalos de la naturaleza, el bálsamo de la paz espiritual.

La primera casa india de la cultura, “India House”, en Estados Unidos, construida entre 1950-51 por trabajadores de SRF, fue inaugurada el 8 de Abril de 1951 en Hollywood, California. Las ceremonias de inauguración incluyeron la entrega de ocho Medallas de Oro de SRF por Servicios a la Humanidad.[4] El delegado del gobernador de California, Señor Knight, y el cónsul general de la India, M. R. Ahuja, participaron en los servicios de inauguración, que comenzaron con el izamiento de las banderas de Estados Unidos, la India y Naciones Unidas.

India House, un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente, acoge una cafetería India de SRF, una biblioteca y sala de lectura en memoria de Gandhi, con libros y revistas de Oriente, y un auditorio de 350 localidades para conferencias y clases. En los terrenos, a los que se accede por un gran pasaje formado por columnas en forma de loto, se disponen cuatro edificios: India House;[5] La iglesia de todas las religiones de SRF, consagrada en 1942; una residencia para trabajadores de SRF y una tienda de regalos de SRF.[6] Los asientos de piedra en el césped invitan a los transeúntes del ajetreado Bulevar Sunset a entrar y disfrutar de unos momentos de meditación.

Yogoda Sat-Sanga (YSS), el equivalente de SRF en la India, ha engrandecido decididamente el ámbito de su trabajo espiritual y humanitario. Yogoda Math, la sede central india en Dakshineswar, en Bengala, está a cargo del devoto Brahmachari Prokas Das. Una Yogoda Magazine, trimestral, publicada e impresa por el YSS de Dakshineswar, recoge noticias e ilustraciones de las actividades de los distintos centros YSS y las florecientes escuelas YSS de Lakshmanpur, Midnapore y Ranchi.

El Centro YSS de Calcuta, cuyo líder es mi hermano Sananda, celebra sus reuniones en la vieja casa familiar, en el número 4 de Gurpar Road. En 1950 se fundó un amplio y bello centro YSS en Baranagar, cerca de Calcuta. Actualmente está en marcha el proyecto, que se realiza gracias al celo de los devotos de Oriente y Occidente, de un templo en el ashram YSS junto al mar, en Puri, lugar terrenal de descanso del amado Jnanavatar Sri Yukteswar.

El establecimiento en Occidente de la organización SRF, una “colmena de miel espiritual”, fue una tarea que me encomendaron mi gurú y mi paramgurú, Sri Yukteswar y Babaji. El cumplimiento de este deber no ha estado desprovisto de dificultades.

“Dígame con franqueza, Paramhansaji, ¿ha merecido la pena?”. Esta lacónica pregunta me fue hecha una tarde por el Dr. Lloyd Kennell, un líder de SRF en San Diego. Comprendí que quería decir: “¿Ha sido usted feliz en Estados Unidos? ¿Qué me dice de las desilusiones, los pesares, los líderes de centros que no son capaces de dirigir, los estudiantes que no pueden ser enseñados?”.

“¡Bendito es el hombre a quien el Señor pone a prueba!”, respondí. “¡De vez en cuando se ha acordado de echarme una carga encima!”. Pensé entonces en todos los que tienen fe, en el amor y la devoción, en la comprensión que ilumina el corazón de América. Con lento énfasis continué: “Pero mi respuesta es ¡sí, mil veces sí! ¡Ha merecido la pena, más de lo que jamás soñé, ver a Oriente y Occidente acercarse, unidos por el único vínculo perdurable, el espiritual!”.

Los grandes maestros de la India que han mostrado vivo interés por Occidente han comprendido bien las circunstancias de los tiempos modernos. Saben que, mientras no exista en todas las naciones una mejor asimilación de las virtudes propias de Oriente y Occidente, los acontecimientos del mundo no pueden mejorar. Cada hemisferio necesita lo mejor que pueda ofrecer el otro.

Durante mi viaje alrededor del mundo observé con tristeza mucho sufrimiento. En Oriente existe sobre todo sufrimiento en el plano material; en Occidente sobre todo en los planos mental y espiritual. Las naciones son presa dolorosa de civilizaciones desequilibradas.[7] La India, China y otros países de Oriente pueden beneficiarse enormemente emulando el dominio práctico de los negocios, la eficacia material de las naciones occidentales como Estados Unidos. Por su parte los pueblos de Occidente necesitan una comprensión más profunda de las bases espirituales de la vida y en especial de las técnicas científicas que la India desarrolló en la antigüedad para que la conciencia humana comulgue con Dios.

El ideal de una civilización bien equilibrada no es una quimera. Durante milenios la India fue a la vez un país de iluminación espiritual y prosperidad material generalizada. En la larga historia de la India la pobreza de los últimos 200 años es sólo una fase kármica pasajera. Durante siglos, en todo el mundo era conocida la expresión “las riquezas de las Indias”.[8] La abundancia, tanto material como espiritual, es una expresión de la estructura misma de rita, ley cósmica o justicia natural. En la divinidad no existe lo mezquino, tampoco existe en Su diosa de los fenómenos, la exuberante Naturaleza.

Las escrituras hindúes enseñan que el hombre es atraído a este mundo particular para aprender, más profundamente en cada una de sus vidas sucesivas, las infinitas expresiones del Espíritu a través de las condiciones materiales, dominando siempre sobre ellas. Oriente y Occidente han aprendido esta gran verdad de modos distintos y deberían compartir sus mutuos descubrimientos. No hay duda de que al Señor le complace que Sus hijos terrenales se esfuercen por conseguir una civilización mundial libre de la pobreza, la enfermedad y la ignorancia del alma. La ignorancia del hombre con respecto a los recursos de su alma –resultado del mal uso de su libre albedrío[9]– es la causa fundamental de todo sufrimiento.

Los males atribuidos a una abstracción antropomórfica llamada “sociedad” deben presentarse de una forma más realista como pertenecientes al hombre.[10] La utopía debe brotar en el seno privado antes de florecer como virtud cívica; las reformas internas conducen de modo natural a las externas. Un hombre que se ha reformado a sí mismo puede reformar a miles.

Las escrituras intemporales del mundo son en esencia una e inspiran al hombre en su viaje ascendente. Uno de los periodos más felices de mi vida lo pasé en Encinitas, dictando a varias secretarias el texto de A Spiritual Interpretation of Christ’Life.[11] Rogué fervientemente a Cristo que me guiara para comprender el verdadero significado de sus palabras, muchas de las cuales habían sido gravemente malinterpretadas durante veinte siglos.

Una noche, mientras estaba absorto en oración silenciosa, mi sala en la ermita de Encinitas se llenó de una opalina luz azul. Vi la radiante forma del bendito Señor Jesús. Su apariencia era la de un hombre joven, de unos veinticinco años, con barba y bigote ralos; su largo pelo negro, peinado con raya al medio, estaba aureolado por un dorado reluciente.

Sus ojos eran eternamente maravillosos; mientras los observaba, cambiaban infinitamente. Con cada divina transición de su expresión comprendía la sabiduría que transmitía. En sus gloriosos ojos sentí el poder que sostiene a las miríadas de mundos. En su boca aparecía el Santo Grial; éste bajó hasta mis labios y después regresó a Jesús. Tras unos momentos me dirigió bellas palabras de confianza, de una naturaleza tan personal que las guardo en mi corazón.

Otra obra, completada en 1950 durante mi estancia en el retiro de SRF cerca del Desierto de Mojave, es una traducción comentada del Bhagavad Gita. El libro, God Talks With Arjuna,[12] es un estudio detallado de los distintos senderos del yoga.

Al referirse explícitamente en dos ocasiones[13] a una técnica yóguica (la única mencionada en el Bhagavad Gita y la misma que Babaji llama, sencillamente, Kriya Yoga), la más grande escritura de la India ha ofrecido enseñanza tanto práctica como moral. En el océano de nuestro mundo-sueño la respiración es la tempestad de la ilusión, que produce la conciencia de olas individuales –las formas humanas y de los demás objetos materiales. Sabiendo que el simple conocimiento filosófico y ético es insuficiente para despertar al hombre de su doloroso sueño de existencia separada, el Señor Krishna muestra la sagrada ciencia gracias a la cual el yogui puede dominar su cuerpo y convertirlo, a voluntad, en pura energía. Que esta proeza es posible no es ajeno a la comprensión teórica de los modernos científicos, pioneros de la Era Atómica. Está demostrado que toda materia es reducible a energía.

Las escrituras hindúes ensalzan la ciencia del yoga porque puede ser utilizada por la humanidad en general. Es cierto que el misterio de la respiración ha sido resuelto en ocasiones sin el uso de técnicas yóguicas formales, como en los casos de místicos no hindúes que poseen trascendentes poderes de devoción al Señor. Estos santos cristianos, musulmanes y de otras religiones, han sido observados en trance sin respiración y sin movilidad (sabikalpa samadhi),[14] sin el cual ningún hombre ha llegado a las primeras fases de la percepción de Dios. (No obstante, cuando un santo ha alcanzado nirbikalpa samadhi, o el más elevado samadhi, está irrevocablemente establecido en el Señor, ya esté sin respiración o respirando, inmóvil o activo).

El Hermano Lorenzo, un místico cristiano del siglo XVII, cuenta que su primer destello de realización en Dios le llegó observando un árbol. Casi todos los seres humanos han visto un árbol; pocos, por desgracia, han visto con ello al Creador del árbol. La mayoría de los hombres son totalmente incapaces de convocar a esos irresistibles poderes de devoción que son poseídos sin esfuerzo por unos pocos ekantins, santos “sinceros”, que existen en todos los senderos religiosos, tanto de Oriente como de Occidente. No por ello el hombre corriente está excluido de la posibilidad de comunión divina.[15] Para recordar su divinidad sólo necesita la técnica de Kriya Yoga, la observancia diaria de los preceptos morales y la capacidad de gritar con sinceridad: “¡Señor, estoy ansioso por conocerte!”.[16]

El atractivo universal del yoga es su acercamiento a Dios a través de la utilización diaria de un método científico, en vez de hacerlo por medio del fervor devocional que, para el hombre medio, está fuera de su alcance.

Varios grandes maestros de la India han sido llamados tirthakaras, “constructores de vados”, porque revelan el paso por el cual la desconcertada humanidad puede atravesar al otro lado de los tempestuosos mares de samsara (la rueda kármica, la repetición de vidas y muertes). Samsara (literalmente “fluir con” los fenómenos en constante cambio fenoménico) induce al hombre a seguir la ley del menor esfuerzo. “Por tanto, quien sea amigo del mundo será enemigo de Dios”.[17] Para convertirse en amigo de Dios, el hombre debe superar a los demonios o males de su propio karma o acciones que le impulsan siempre, llevado por la debilidad, a la aquiescencia con los engaños del mundo que le tiende maya. El conocimiento de la férrea ley del karma anima al buscador sincero a encontrar el modo de liberarse definitivamente de sus cadenas. Puesto que la esclavitud al karma que sufren los seres humanos radica en los deseos de las mentes nubladas, el yogui se preocupa de adquirir control mental.[18] Las diversas capas de ignorancia kármica son dejadas a un lado y el hombre se ve a sí mismo en su esencia innata.

El misterio de la vida y la muerte, cuya solución es el único motivo de la estancia del hombre en la tierra, está íntimamente entretejido con la respiración. El estado sin respiración es el estado sin muerte. Comprendiendo esta verdad, los antiguos rishis de la India siguieron la pista de la respiración y desarrollaron una ciencia precisa y racional de la no respiración. Aunque la India no hubiera aportado nada más al mundo, sólo Kriya Yoga sería suficiente como regalo digno de un rey.

La Biblia contiene pasajes que revelan que los profetas hebreos eran plenamente conscientes de que Dios hizo la respiración para servir como vínculo sutil entre el cuerpo y el alma. El Génesis declara: “El Señor Dios creó al hombre del polvo de la tierra e insufló en sus fosas nasales la respiración de la vida; y el hombre se convirtió en un alma viva”.[19]  El cuerpo del hombre está compuesto de sustancias químicas y metálicas presentes también en el “polvo de la tierra”. Esa carne inerte, tan inerte como el polvo o las piedras, no podría jamás desarrollar actividad alguna ni manifestar energía y movimiento si no fuera por las corrientes vitales transmitidas, en los hombres sin iluminación, desde el alma al cuerpo por medio de la respiración (energía gaseosa). Las corrientes vitales, que se manifiestan en el cuerpo humano como las quíntuples prana o energías vitales sutiles, son una expresión de la vibración del Aum del alma omnipresente.

El reflejo de la vida, que procedente de su fuente en el alma brilla con tanta verosimilitud en las células de la carne, es la única causa del apego del hombre a su cuerpo; obviamente no rendiría solícito homenaje a un terrón de barro. El ser humano se identifica erróneamente con su forma física porque las corrientes vitales, procedentes de su alma, son transportadas por la respiración a la carne con un poder tan intenso, que el hombre confunde el efecto con la causa e imagina, idolatrándolo, que el cuerpo tiene vida propia.

El estado consciente del hombre es aquél en que tiene conciencia del cuerpo y la respiración. Su estado subconsciente, activo durante el sueño, está asociado con la separación mental, y temporal, del cuerpo y la respiración.[20] Su estado superconsciente está libre del engaño de que la “existencia” depende del cuerpo y la respiración. Dios vive sin respiración; el alma hecha a Su imagen toma conciencia de sí misma, por primera vez, sólo durante el estado sin respiración.

Cuando el vínculo que la respiración establece entre el alma y el cuerpo se rompe, debido al karma evolutivo, se sigue la abrupta transición llamada “muerte”; las células físicas vuelven a su estado natural de impotencia. Sin embargo, para el Kriya Yogui el vínculo de la respiración se rompe a voluntad gracias a la sabiduría científica, no por la inesperada intromisión de la necesidad kármica. Gracias a una experiencia real, el yogui ya es consciente de su esencial incorporeidad y no necesita que la Muerte le indique, de una forma un tanto mordaz, que ¡hace muy mal en confiar en un cuerpo físico!

Vida tras vida, el hombre progresa (a su propio ritmo, aunque sea tan errático) hacia la meta de su apoteosis. La Muerte, sin interrumpir su trayectoria hacia delante, ofrece simplemente al hombre el medio ambiente más agradable de un mundo astral en que purificar su escoria. “Que vuestro corazón no se turbe… En la casa de mi Padre hay muchas moradas”.[21] Es desde luego poco creíble que Dios haya agotado su ingenio en la organización de este mundo o que en el siguiente no ofrezca nada más estimulante que ¡el rasgueo de arpas!

La muerte no es un borrar la existencia, una última escapada de la vida; ni es la puerta a la inmortalidad. Quien ha huido de su Ser no lo reconquistará entre las gasas encantadoras de un mundo astral. Allí sencillamente acumula percepciones más sutiles y respuestas más sensibles a la belleza y el bien, que son una sola cosa. Es en el yunque de esta burda tierra donde el hombre luchador puede forjar el imperecedero oro de su identidad espiritual. Sosteniendo en sus manos el dorado tesoro ganado duramente, como el único regalo que la codiciosa Muerte acepta, el ser humano gana la liberación final del círculo de reencarnaciones físicas.

Durante varios años dirigí clases sobre los Yoga Sutras de Patanjali y otras profundas obras de filosofía hindú en Encinitas y Los Ángeles.

“¿Por qué unió Dios alma y cuerpo?”, preguntó un estudiante una tarde. “¿Cuál fue Su objetivo al poner en marcha este drama evolutivo de la creación?”. Infinidad de personas se han planteado estas preguntas; los filósofos han buscado en vano una respuesta satisfactoria.

“Deja algunos misterios para explorarlos en la Eternidad”, solía decir Sri Yukteswar con una sonrisa. “¿Cómo podría la limitada capacidad de razonamiento del ser humano comprender los inconcebibles móviles del Absoluto Increado?[22] La facultad racional del hombre, atada al principio de causa-efecto del mundo fenoménico, se siente desconcertada ante el enigma de Dios, sin Principio, Sin Causa. No obstante, si bien la razón humana no puede desentrañar los enigmas de la creación, el devoto verá finalmente todos los misterios resueltos por Dios”.

Quien anhela sinceramente la sabiduría puede comenzar su búsqueda dominando con humildad algunas cosas simples del ABC del esquema divino, sin exigir antes de tiempo un gráfico matemático y preciso de la “Teoría de Einstein” sobre la vida.

Ningún hombre ha visto jamás a Dios (ningún mortal sujeto al “tiempo”, a las relatividades de maya,[23] puede comprender el Infinito); el Unigénito, que está en el seno del Padre (la reflejada Conciencia Crística o Inteligencia Perfecta proyectada externamente, que guía toda la estructura fenoménica por medio de la vibración de Om, surgida del “seno” o profundidad de la Divinidad Increada para expresar la variedad de la Unidad), él lo ha declarado[24] (tomando forma o manifestándose).

“Verdaderamente os digo”, explicó Jesús, “el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, lo que él hace, eso igualmente lo hace el Hijo”[25].

En las escrituras hindúes, la naturaleza triple de Dios como se manifiesta en el mundo fenoménico, está simbolizada por Brahma el Creador, Vishnu el Mantenedor y Shiva el Destructor-Renovador. Sus actividades trinas se despliegan sin cesar por medio de la creación vibratoria. Como el Absoluto está más allá de la capacidad conceptual del ser humano, el devoto hindú lo reverencia en las augustas encarnaciones de la Trinidad.[26]

No obstante, el universal aspecto creativo-mantenedor-destructivo de Dios, no es Su naturaleza esencial (pues la creación cósmica es sólo Su lila, su diversión creativa).[27] Su esencia no puede ser comprendida ni siquiera comprendiendo todos los misterios de la Trinidad, porque Su naturaleza externa, tal como se manifiesta en el fluir atómico y sus leyes, simplemente lo expresa sin revelarlo. La naturaleza última del Señor sólo se conoce cuando “el Hijo asciende al Padre”.[28] El ser humano liberado va más allá de los reinos de la vibración y entra en lo Primordial Sin-Vibración.

Todos los grandes profetas han guardado silencio cuando se les ha pedido desvelar los últimos secretos. Cuando Pilatos preguntó: ¿Qué es la verdad?”[29] Cristo no respondió. Las grandes preguntas ostentosas de intelectuales como Pilatos, pocas veces proceden de un ardiente espíritu de investigación. Tales hombres hablan por el contrario con la vacía arrogancia que considera que la falta de convicción sobre los valores espirituales[30] es un signo de “ausencia de prejuicios”.

“Para esto nací y por esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”.[31] Lo que Cristo dijo en estas pocas palabras podría ocupar volúmenes. Un hijo de Dios “da testimonio de la verdad” con su vida. Él encarna la verdad; si además la explica es por exceso de generosidad.

La verdad no es una teoría, ni un sistema filosófico especulativo, ni comprensión intelectual. Para el hombre, la verdad es el conocimiento total de su auténtica naturaleza, su Ser como alma. Jesús, en cada uno de los actos y palabras de su vida, demostró que conocía la verdad de su ser, su origen en Dios. Totalmente identificado con su Conciencia Crística omnipresente, podía decir de forma terminante: “Quien está en la verdad escucha mi voz”. También Buda rehusó arrojar luz sobre la metafísica última, señalando con humor que los pocos momentos que el hombre vive en la tierra están mejor empleados en perfeccionar su naturaleza moral. El místico chino Lao-tze enseñaba correctamente: “Quien lo conoce no lo dice; quien lo dice, no lo conoce”. Los misterios últimos de Dios no están “abiertos a discusión”. Descifrar Su código secreto es un arte que los hombres no pueden comunicarse; en este caso sólo el Señor es el Profesor.

“Permanece en quietud y sabrás que yo soy Dios”.[32] Sin alardear jamás de Su omnipresencia, sólo se oye al Señor en los silencios inmaculados. Reverberando en el universo como la creativa vibración Om, el Sonido Primordial se convierte instantáneamente en palabras inteligibles para el devoto que está en sintonía.

El objetivo divino de la creación, hasta donde la razón humana puede comprenderlo, está expuesto en los Vedas. Los rishis enseñaron que todo ser humano ha sido creado por Dios como un alma que manifestará excepcionalmente algún atributo especial del Infinito antes de reasumir su Identidad Absoluta. Todos los hombres, dotados así de una faceta de la Individualidad Divina, son igualmente amados por Dios.[33]

La sabiduría alcanzada por la India, la hermana mayor de todas las naciones, es herencia de la humanidad. La verdad védica, como toda verdad, pertenece al Señor y no a la India. Los grandes rishis, cuyas mentes eran receptáculos puros de las profundidades divinas de los Vedas, fueron miembros de la raza humana, nacidos en esta tierra, no en ninguna otra, para servir al conjunto de la humanidad. Las distinciones entre las razas y naciones no tienen sentido en los reinos de la verdad, donde la única cualificación es la capacidad para recibir.

Dios es Amor; Su plan para la creación sólo puede basarse en el amor. ¿No ofrece este pensamiento más consuelo al corazón humano que cualquier erudito mamotreto sobre cosmología? Todos los santos que han alcanzado el núcleo de la Realidad testifican que existe un plan universal divino y que es bello y rebosante de júbilo.

Para el profeta Isaías, Dios reveló Sus intenciones en estas palabras:[34]

Así será mi palabra (el Om creador), la que salga de mi boca; no tornará a mí de vacío, sino que realizará lo que yo deseé y cumplirá aquello a que la envié. Sí, con alegría saldréis, y en paz seréis traídos. Los montes y las colinas estallarán ante vosotros en gritos de júbilo y todos los árboles del campo batirán palmas.

“Con alegría saldréis y en paz seréis traídos”. ¡Los hombres del angustiado siglo XX

escuchan anhelantes esta maravillosa promesa! Pues la verdad contenida en ella está al alcance de todo devoto de Dios que luche valientemente por recobrar su herencia divina.

El bendito papel del Kriya Yoga en Oriente y Occidente no ha hecho más que empezar. ¡Ojalá todos los hombres lleguen a saber que existe una técnica definitiva y científica de Autorrealización con la que superar toda miseria humana!

Enviando vibraciones de amor a los miles de Kriya Yoguis esparcidos como relucientes joyas por la tierra, con frecuencia pienso agradecido:

“¡Señor, Tú has dado a este monje una gran familia!”.

Página 481 (inglés)

La bandera de una India que acaba de conseguir su independencia (1947), tiene tres bandas de color azafrán oscuro, blanco y verde oscuro. La “Rueda de la Ley” (Dharma Chakra), de color azul marino, es una reproducción del dibujo aparecido en el Sarnath Stone Pilar erigido en el siglo III a.C. por el emperador Asoka.

La rueda se eligió como símbolo de la ley eterna de rectitud e, incidentalmente, en honor al monarca más ilustre de la tierra. “Su reinado de cuarenta años no tiene parangón en la historia”, escribe el historiador inglés H. G. Rawlinson. “Ha sido comparado en distintas ocasiones con Marco Aurelio, San Pablo y Constantino… 250 años antes de Cristo, Asoka tuvo la valentía de expresar su horror y remordimiento por el éxito en una campaña militar y renunció a la guerra como medio político”.

Los dominios del legado de Asoka incluían la India, Nepal, Afganistán y Baluchistán. Primer promotor de las relaciones internacionales, envió misiones religiosas y culturales, con muchos regalos y bendiciones, a Birmania, Ceilán, Egipto, Siria y Macedonia…

“Asoka, el tercer rey de la dinastía Maurya, fue… uno de los mayores reyes-filósofos de la historia”, observó el erudito P. Masson-Oursel. “Nadie ha combinado energía y benevolencia, justicia y caridad, como él lo hizo. Personificación de su época, se presenta ante nosotros como una figura muy moderna. En el curso de un largo reinado logró lo que para nosotros parece una aspiración de visionario, gozando del mayor poder material posible, impartió paz. Mucho más allá de sus vastos territorios, consiguió lo que ha sido el sueño de algunas religiones, un orden universal, un orden que abarcaba a la humanidad”.

“El Dharma (la ley cósmica) tiene como objetivo lograr la felicidad de todas las criaturas”. En sus edictos esculpidos en piedra y en sus pilares, que han llegado hasta nuestros días, Asoka asegura a los súbditos de su extenso imperio que la felicidad se asienta en la moralidad y el bien.

La India moderna, que aspira a recobrar la importancia y prosperidad que envolvió al país durante milenios, rinde homenaje a su nueva bandera en memoria de Asoka, soberano “amado por los dioses”.

Página 488 (inglés)

EL ESTRUENDO INAUDIBLE

¿De dónde, de dónde procede este estruendo inaudible,

al adormecerse el tambor monótono de la materia?

En las orillas del éxtasis rompe retumbando el Om,[‡‡‡‡‡‡‡‡‡]

¡la tierra, el cielo, los cuerpos se estremecen!

¡se cortan las cuerdas atadas a la carne,

estallan vibraciones y caen meteoros!

El apresurado corazón, la ostentosa respiración,

no volverán a causar la muerte del yogui.

La naturaleza reposa en suave oscuridad,

en lo alto se ve la tenue luz de las estrellas;

los sueños subconscientes se han entregado al descanso…

Es entonces cuando se oyen los pasos del Om.

Ahora zumba el abejorro;[§§§§§§§§§]

¡escucha! ¡el pequeño Om entona su canción!

Dulce es la llamada de la flauta de Krishna;

¡es el momento de encontrarse con el Dios de las aguas!

¡Canta ahora el Dios del fuego!

¡ Om! ¡ Om! ¡ Om! suena su  arpa.

El Dios del Prana toca ahora,

¡resuenan maravillosas campanas de respiración!

¡Oh! ¡Asciende por el árbol de la vida,

escucha la sinfonía cósmica!

¡De Om, el inaudible estruendo!; de Om

la llamada a que la luz se extienda sobre la oscuridad.

De Om la música de las esferas,

de Om la llovizna de lágrimas de la naturaleza.

Todas las cosas del cielo y  la tierra anuncian

¡ Om! ¡ Om! resonando por doquier.

[1] En  el Capítulo 49 de la tercera edición de este libro (1951) se ha añadido mucho material nuevo. En respuesta a la petición hecha por muchos lectores de la primera y segunda edición, he contestado, en este capítulo, a distintas preguntas sobre la India, yoga y filosofía védica.

[2] En 1951 hay ochenta y cuatro centros, escuelas, iglesias y colonias SRF-YSS en el mundo. La sede central internacional está en Los Ángeles;  la sede central india está en el Yogoda Math de Dakshineswar.

[3] Los otros tres actos de aniversario fueron: una fiesta al aire libre para 700 estudiantes de SRF, que tuvo lugar en la finca de Mount Washington el 13 de Agosto; dos giras, organizadas por miembros de SRF de ciudades distantes, a los centros de SRF de diferentes lugares del Sur de California; y una ceremonia de rosas y velas el 27 de Agosto, en la cual di la iniciación en Kriya Yoga a 500 estudiantes.

[4] La Medalla de Oro de SRF lleva una cruz, una estrella de cinco puntas con el Ojo de la Sabiduría en el centro y un loto, con sus raíces en el fango y su corola al sol, símbolo de la ascensión desde la mortalidad a la divinidad. Las medallas se entregan anualmente a quienes destacan por su labor humanitaria en los campos de la religión, el arte, la ciencia y el servicio público. SRF no alienta a sus miembros a aislarse de la comunidad, sino a llevar una vida en que se equilibren la meditación y otras actividades constructivas.

[5] Entre los primeros visitantes a India House se encuentran el profesor B.S.Upadhyaya, de la Universidad de Rajputana, autor de India in Kalidasa, History of Sanskrit Literature, y de otros ocho libros sobre la India, y el Dr. Nagendra Nath Das, de Calcuta, eminente cirujano conocido por sus investigaciones sobre el corazón y el cerebro. El Dr. Das es un amigo de infancia que solía acompañarme en mis viajes por la India, realizados gracias a los pases para el ferrocarril que nos proporcionaba mi padre. Ahora mi amigo mantiene un activo contacto con la obra del YSS de la India.

Entre los oradores americanos que recibió India House durante 1951, se incluyen la directora de orquesta sinfónica, pionera en este campo, Dra. Antonia Brico, y el notable orientalista Profesor Kurt Leidecker, de la Universidad de Virginia.

[6] Los artículos que se venden en las tiendas de regalos de SRF en Hollywood y Encinitas son donados por los miembros y amigos de SRF. Los beneficios de las ventas son utilizados íntegramente en obras de caridad. Los empleados de las tiendas de regalos y cafeterías de SRF son renunciantes de la Orden de Self-Realization; dedican sus vidas a promover la hermandad mundial y a llevar a la práctica los ideales de SRF. No reciben salario por sus servicios y donan todas las propinas a una Fundación para la Asistencia Social de SRF. Ésta proporciona suministros médicos al dispensario gratuito del YSS de Ranchi, y alimentos a niños de la India y Europa.

Un Departamento de Oración de Los Ángeles ofrece servicio gratuito a toda persona que pide ayuda para resolver y disolver sus problemas.

[7] Estas palabras me asaltan como el estallido del mar:
”¿Y está tu tierra tan destruida

tan despedazada, hecha añicos?

¡Todo te abandona, pues tú Me abandonas!

Todo cuanto te he quitado ha sido para llevármelo,

no para hacerte daño,

para que pudieras buscarlo en Mis brazos.

Todo cuanto tu ignorancia infantil

dio por perdido, lo he almacenado para ti en casa.

¡Levántate, coge mi mano y ven!”.

– Francis Thompson, The Hound of Heaven

[8] Los documentos históricos hablan de la India, hasta el siglo XVIII, como de la nación más rica de la tierra. Por cierto, nada en la literatura o en la tradición hindú apoya la teoría histórica occidental actual de que los primeros arios “invadieron” la India procedentes de otra zona de Asia o de Europa. Los eruditos son incapaces, y es comprensible, de determinar el lugar de partida de este imaginario desplazamiento. Los indicios contenidos en los Vedas que apuntan a que la India es el hogar inmemorial de los hindúes, han sido recogidos en un escrito inusual y de muy grata lectura, Rig-Veda India, de Abinas Chandra Das, publicado en 1921 por la Universidad de Calcuta. El profesor Das afirma que hubo migraciones desde la India que colonizaron distintas partes de Europa y Asia, expandiendo la lengua y las costumbres arias. Los lituanos, por ejemplo, que no poseen un cuerpo de literatura formal amplio, tienen una lengua con bases sánscritas, tan similar al sánscrito, que pueden entender a los eruditos que hablan sánscrito. El filósofo Kant, que no sabía nada de sánscrito, se sorprendió de la estructura científica del lituano. Dijo: “Posee la clave que resolverá todos los enigmas, no sólo filosóficos, sino también históricos”.

La Biblia se refiere a las riquezas de la India diciendo que los “barcos de Tarsos” llevaron al Rey Salomón “oro y plata, mármol, monos y pavos reales” y una “gran cantidad de almug [sándalo] y piedras preciosas” desde Ofir (Sopara, en la costa de Bombay). Megástenes, el embajador griego (siglo IV a.C.) ha dejado una detallada descripción de la prosperidad de la India. Plinio (siglo I d.C.) nos dice que los romanos gastaban anualmente cincuenta millones de sestercios (5.000.000 de dólares) en  importaciones de la India, que era entonces una gran potencia marítima.

Los viajeros chinos escribieron vívidamente sobre la opulenta civilización india, su generalizada educación y su excelente gobierno. (Ver On Yuan Chawang’s Travels in India, 629-645 d.C.de Thomas Watters, Royal Asiatic Society. En tiempos de Yuan Chawang, el rey del Norte de la India era el benevolente Harsha. Cuando el viajero chino partió de la India para China, rechazó los regalos del rey Harsha, que le ofreció joyas raras y 10.000 piezas de oro; pero se llevó, como de mayor valor para su país, 657 manuscritos religiosos).

Colón, cuando descubrió el Nuevo Mundo en el siglo XV, realmente estaba buscando una ruta comercial a la India más corta. Durante siglos Europa estaba ansiosa por poseer exportaciones de la India, sedas, ropas finas (de tal pureza como para merecer ser descritas como “tejidos de aire” y “velos invisibles”), estampados de algodón, brocados, bordados, alfombras, cuberterías, armaduras, mármol y trabajos en mármol, perfumes, incienso, sándalo, loza, medicinas y ungüentos, índigo, arroz, especias, coral, oro, plata, perlas, rubíes, esmeraldas y diamantes.

Los mercaderes portugueses e italianos han relatado su asombro ante el fabuloso esplendor del imperio de Vijayanagar (1336-1565). La magnificencia de su capital fue descrita por el embajador árabe Razzak como “tal como no ha sido vista ni oída, no existe ningún lugar equiparable en la tierra”.

En el siglo XVI, por primera vez en su larga historia, toda la India cayó bajo un gobierno no hindú. El turco Baber invadió el país en 1524 y fundó una dinastía de reyes musulmanes. Al instalarse en el antiguo país, los nuevos monarcas no agotaron sus riquezas. Pero, debilitada por disensiones internas, la rica India fue, en el siglo XVII, la presa de varias naciones europeas; finalmente Inglaterra se alzó como la fuerza gobernante. La India alcanzó su independencia, pacíficamente, el 15 de Agosto de 1947.

Como muchos indios, yo tengo mi historia que contar. Un grupo de jóvenes que conocía de la universidad, me abordó durante la I Guerra Mundial y me instó a dirigir un movimiento revolucionario. Decliné la idea con estas palabras: “Matar a nuestros hermanos ingleses no puede traer ningún bien a la India. Su libertad no llegará con las balas, sino por medio de la fuerza espiritual”. Entonces advertí a mis amigos que los barcos alemanes cargados de armas de los que dependían, serían interceptados por los británicos en Diamond Harbor, Bengala. No obstante los jóvenes siguieron adelante con sus planes, que fracasaron como yo había predicho. Mis amigos salieron de la prisión después de unos años. Abandonando sus tendencias violentas, varios de ellos se unieron al movimiento político idealista de Mahatma Gandhi. Finalmente vieron a la India vencer en la única “guerra” ganada por medio de la paz.

La triste división del país en la India y Pakistán, y el corto pero sangriento interludio que se siguió en algunas partes del país, fueron causados por factores económicos y no esencialmente por fanatismo religioso (una razón menor con frecuencia presentada erróneamente como una mayor). Hoy, como en el pasado, innumerables hindúes y musulmanes viven unos junto a otros en amistad. Muchos hombres que profesaban ambas religiones se hicieron discípulos del maestro “sin credo” Kabir (1450-1518); y aún hoy tiene millones de seguidores (Kabir-panthis). Bajo el gobierno musulmán de Akbar el Grande, en la India imperaba la mayor libertad de creencias posible. Tampoco hoy existe ninguna desarmonía seria entre el 95% de la gente sencilla. La India real, la India que pudo comprender y seguir a Mahatma Gandhi, no se encuentra en las grandes y agitadas ciudades, sino en los 700.000 pacíficos pueblos, donde las sencillas y justas formas de autogobierno por los panchayats (consejos locales) han sido un hecho desde tiempo inmemorial. Los problemas que acosan hoy a una India recién libertada sin duda se resolverán con el tiempo gracias a esos grandes hombres que la India no ha dejado nunca de producir.

[9] Servimos libremente,

porque libremente amamos,

depende de nosotros amar o no;

y así nos mantenemos en pie o caemos.

Algunos se pierden al desobedecer,

y desde el cielo descienden al infierno más profundo.

¡Oh, caer desde tal estado de elevación a tal dolor!

-Milton. El Paraíso Perdido

[10] El plan de la lila o “juego” divino que da nacimiento a los mundos fenoménicos, se basa en la reciprocidad entre la criatura y el Creador. El único regalo que el hombre puede ofrecer a Dios es amor, esto es suficiente para hacer brotar su generosidad incontenible. “Me habéis defraudado, la nación entera. Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi Casa; y ponedme así a prueba, dice El Señor de los ejércitos, veréis si no os abro las esclusas del cielo y no derramo sobre vosotros la bendición hasta que no haya suficiente espacio para recibirla”. Malaquías 3:9-10.

[11] Actualmente está apareciendo en la Revista de Self-Realization (antiguamente East-West).

[12] Publicado en 1951 (ver pág. 6 n). Arjuna era el amado discípulo del Señor Krishna, un avatar divino cuyos consejos a Arjuna constituyen el tema del Bhagavad Gita. Arjuna era un príncipe de los Pandavas, que gobernaban en la zona Norte del país, cerca de la moderna Delhi. La fecha en que vivieron Krishna y Arjuna, según los eruditos hindúes, se sitúa alrededor del año 3100 a.C., al final del último Treta Yuga del ciclo equinoccial de 24.000 años (ver pág. 191-192)

[13] Bhagavad Gita IV:29 y V:27-28.

[14] Ver pág. 153. Entre los místicos cristianos que han sido observados en sabikalpa samadhi puede mencionarse a Santa Teresa de Jesús, cuyo cuerpo quedaba tan inmóvil, que las asombradas monjas de su convento eran incapaces de modificar su postura o sacarla a un estado de conciencia externa.

[15] Todo “hombre corriente” tendrá su comienzo espiritual en algún momento. “Un viaje de mil kilómetros comienza con un paso”, observó Lao-tze. Del mismo modo, Buda dice: “Que ningún hombre piense desalentado sobre el bien: ‘No me llegará pronto’. Un recipiente se llena gota a gota; el sabio se llena de bien, aunque lo acumule poco a poco”.

[16]  “Quien pone a Dios en segundo lugar no lo pone en ningún lugar”. –Ruskin

[17] Santiago 4:4.

[18] Como una vela que arde firme protegida del viento,

la mente del Yogui, cerrada a las tormentas de los deseos,

arde en luz del Cielo.

Cuando la mente se solaza, calmada con los hábitos sagrados,

cuando el Ser contempla al ser y halla en sí mismo consuelo,

cuando conoce la dicha innombrable más allá del alcance de los sentidos,

revelada al alma, ¡sólo al alma!,

y sin flaquear confía en la Verdad del padre;

cuando creyendo en esto, juzga que no existe tesoro comparable,

sino que anclado allí, no puede ser movido ni perturbado

por el mayor de los dolores, llama a ese estado “paz”,

a ese cese feliz Yoga, llama a ese hombre

¡El Yogui perfecto!

—Bhagavad Gita VI 19-23 (Traducción inglesa deArnold)

[19] Génesis 2:7

[20]  “No gozarás del mundo por completo hasta que el mismo mar corra por tus venas, hasta que te vistas con los cielos y te corones de estrellas y comprendas que sólo tú eres el heredero de la tierra y más, pues cada uno de los hombres es el único heredero, al igual que tú, hasta que puedas cantar y deleitarte y gozar en Dios tal como los avaros con el oro y los reyes con los cetros… hasta que te familiarices tanto con los caminos de Dios, en todas las edades, como con tus paseos y tu mesa, hasta que conozcas la nada en sombra de la que el mundo surgió”. – Thomas Traherne, Centuries of Meditations

[21] Juan 14:1-2

[22] “Pues mis pensamientos no son tus pensamientos, ni mis senderos son tus senderos, dice el Señor. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, mis senderos están más altos que tus senderos y mis pensamientos que tus pensamientos. Isaías 55:8-9. Dante declara en La Divina Comedia:

“Estuve en el cielo que más Su luz recibe,

y vi cosas que no domina ni conoce quien regresa,

pues al acercarse al objeto de su ansia,

nuestro intelecto se siente tan abrumado

que no puede desandar lo andado.

Pero cuanto del sagrado reino haya podido atesorar mi memoria

será materia ahora de mi canto”.

[23] El ciclo diario de la tierra de la luz a la oscuridad y viceversa, recuerda constantemente al hombre el papel que juega en la creación maya o los estados opuestos. (Por esta razón los periodos de transición o equilibrio del día, amanecer y anochecer, se consideran los momentos propicios para la meditación). Rasgando el velo de doble textura de maya, el yogui percibe la Unidad trascendente.

[24] Juan 1:18.

[25] Juan 5:19.

[26] Una concepción diferente de la Realidad trina: Sat, Tat, Om o Padre, Hijo y Espíritu Santo. Brahma-Vishnu-Shiva representa la trina expresión de Dios en el aspecto de Tat o Hijo, la Conciencia Crística inmanente en la creación vibratoria. Los shaktis, energías o “consortes” de la Trinidad, son símbolos de Om o el Espíritu Santo, la única fuerza causativa que mantiene el cosmos por medio de la vibración (Ver pág. 97)

[27] “Oh Señor… tu has creado todas las cosas y para tu placer son y fueron creadas”. Apocalipsis 4:11.

[28] Juan 14:12.

[29] Juan 18:38.

[30] Ama la Virtud; sólo ella es libre;

ella puede enseñarte a escalar

más allá de la campana esférica;

Oh, si la Virtud fuera débil,

El mismo cielo se rebajaría a ella.

– Milton, Comus

[31] Juan 18:37.

[32] Salmos 46:10.

[33] El Señor me creó al comienzo de su camino, antes que a sus obras más antiguas. Fui moldeada desde la eternidad, desde el principio, antes que la tierra.

– Proverbios 8:22-23

[34] Isaías 55:11-12.

[‡‡‡‡‡‡‡‡‡] Una variante ortográfica de Aum, la triple energía cósmica de creación, preservación y destrucción.

[§§§§§§§§§] Los cuatro centros inferiores del eje cerebroespinal controlan en el hombre los elementos tierra, agua, fuego y aire. Las actividades vibratorias de cada centro producen un sonido característico. Durante la meditación el yogui escucha primero el zumbido, como de un abejorro, emitido por el chakra tierra, situado en la base de la espina dorsal. El centro agua tiene un sonido como de flauta, el fuego suena como un arpa y el aire como una campana.